¿Viaje de diseño? Prueba con Copenhague

*creditos imagen: Imagen de la ciudad de Copenhague. Fuente: Creative Commons.

¿Viaje de diseño? Prueba con Copenhague

Los viajes se han especializado tanto como se ha extendido el diseño. Tantas posibilidades como gustos existen. En los viajes y en el diseño. A la hora de viajar, ¿quieres un viaje en familia, con amigos o con pareja?, ¿fuera o dentro de tu país?, ¿diversión o descanso?, ¿turismo cultural o turismo de fiesta, copazo y discoteca?, ¿viaje temático o por destino? ¡Ey, ey, ey! Con tantas opciones se le quitan a uno las ganas de salir de casa. O no.

Porque todas estas posibilidades lo único que hacen es ajustarse a las necesidades del viajero, mejorando la experiencia de hacer la maleta y partir a la aventura. Algo similar a lo que ocurre con el diseño: “¿la taza de café la quiere en un vaso con forma de barreño o en uno con forma de jarrón?”; “¿eso es una silla, una mesa o el canasto de la ropa sucia?”; “no se si he comprado un tostador o una máquina para viajar en el tiempo”.

El diseño da forma a la diversidad propia del ser humano. Pero, ¿qué ocurre si a la palabra viaje le añadimos la de diseño? Pues que nos sale un billete de ida a Copenhague, la ciudad danesa del diseño y lo it (no del payaso sino de las tendencias). Porque eso es precisamente en lo que se ha convertido la capital de Dinamarca en los últimos años: en el punto de Europa en el que se concentra más diseño por metro cuadrado que gente más pedo que Alfredo en Magaluf.

Un buen ejemplo de ello es The Apartment, un colorido espacio que navega entre tienda y sala de exposición en la zona compuesta por pequeñas islas artificiales en Dinamarca conocida como Christianshavn. En ella (vamos a considerarla tienda) se pueden adquirir muebles antiguos, con tanta solera como atractivo estilístico, pero también mobiliario moderno fabricado en pleno siglo XXI. En ella (vamos a considerarla sala de exposición) se pueden ver numerosos objetos y piezas únicas sin necesidad de comprar.

Un diseño traspasa las barreras de la moda y la decoración para llegar a la gastronomía. Otro ejemplo con nombre propio de que Copenhague es sinónimo de diseño: Apollo. Este bar danés situado en Charlotteberg ofrece a sus clientes platos de ingredientes frescos con una presentación que iguala su gran sabor. Una posibilidad al alcance de los tenedores y las cucharas amantes de los viajes de diseño. 

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