Sultan: la historia del gigante demasiado alto para la NBA

*creditos imagen: Helgi Halldórsson from Reykjavík, Iceland - Fingerprint

Sultan: la historia del gigante demasiado alto para la NBA

El mundo del baloncesto recibe, en ocasiones, la llegada de un jugador superior. Un fuera de serie destinado a cambiar el rumbo de este deporte y llevarlo hasta un nuevo nivel.

Ya ocurrió en los años sesenta sería Kareem Abdul-Jabbar, en los setenta y ochenta Larry Bird y Magic Johnson, en los noventa Michael Jordan, en los dosmil Kobe Bryant y, más recientemente, Lebron James y Stephen Curry

Pues bien, Sultan no es uno de esos elegidos.

La historia de Sultan Kosen es digna de una película de Hollywood. Todo comienza en el año 2003, cuando el por entonces entrenador del Galatasaray, Cavit Altunay, lee una noticia en el periódico.

En ella, aparece la imagen de un joven (por entonces tenía 20 años) que ya medía 2,42 metros LOL. Si pensamos que los jugadores más altos de la actualidad no pasan de 2,20 metros y que los jugadores más altos de la historia de la NBA miden 2,31 (Gheorghe Mureşan y Manute Bol), te puedes hacer una idea de lo monstruoso del asunto.

Así que, ni corto ni perezoso, el entrenador del Galatasaray se interesó por el chaval, que vivía en aquel momento en la aldea Dedeköy, en la frontera del país turco con Irak. Su viaje fue fructífero, dado que logró convencer a su familia para que el chico pudiera viajar a Estambul (con todo pagado por el equipo) para empezar a formarlo.

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Una carrera corta

Sin embargo, lo que no podía imaginar Altunay es que el joven Sultan no podría dedicarse al baloncesto. Su descomunal altura (llegaba a la canasta solo con levantar el brazo) se debía a un problema de hormonas, diagnosticado como acromegalia.

Esta rata enfermedad crónica está causada por una secreción excesiva de la hormona del crecimiento, generalmente, por un tumor en la glándula pituitaria. Como ya te habrás podido imaginar, Sultan tuvo que ser intervenido para extirparle este tumor, operación que terminó con su descomunal crecimiento, que se detuvo en los 2,51 metros.

Como decíamos, este problema le impedía tener una movilidad normal, de hecho, en la actualidad camina ayudado de dos muletas. Pero el Galatasaray tenía en mente convertir a su joven fichaje en un jugador de provecho en el plazo de un año.

El hombre más alto del mundo… que no servía para el basket

El final de la historia ya lo conoces, Sultan seguía creciendo y sus problemas de movilidad también. El equipo médico del Galatasaray, al principio esperanzado, terminó declarando que sería “físicamente imposible” que pudiera dedicarse al baloncesto de manera profesional. Actualmente, es el hombre vivo más alto del mundo, además de actor y agricultor. 

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