¿Sabes qué país está de moda? Uzbekistán

*creditos imagen: Imagen de Uzbekistán. Fuente: Creative Commons.

¿Sabes qué país está de moda? Uzbekistán

También en los viajes, la cosa va de modas. Si en los últimos tiempos se ha convertido en una tendencia turística, conocida como turismo oscuro, conocer los lugares donde tuvieron lugar crímenes atroces o desastres naturales de nefastas consecuencias para el medio ambiente y los seres humanos (la gente es así de gore y de friki), también está de moda visitar países y ciudades concretas.

Y si estás pensando en Turquía, te equivocas. Nos referimos a Uzbekistán, el último de los países asiáticos que lo peta entre los turistas europeos (aunque en él no se obre el milagro de convertir una cabeza pelada en una peluda). Uzbekistán tiene ese exotismo que tanto nos pone a los occidentales. Y saber que formaba parte de la ruta de la seda principal no hace más aumentar su exotismo (¡dime más, dime más!).

En él se encuentran tres de las ciudades que conforman uno de los enclaves de más encanto del desierto del país uzbeko: Jiva, Bujara y Samarcanda. Eso es un trío y no el que sueñas con hacer tú. Jiva, la definen aquellos que la han visitado, como la ciudad del embrujo; Bujara directamente provoca fascinación en quienes la conocen y Samarcanda abre bocas, de admiración y asombro.

¿Qué más se puede pedir? ¡Por pedir que no quede! Los amantes de la naturaleza y los paisajes más puros podrán captar en Uzbekistán las instantáneas más auténticas del desierto. Un territorio inhóspito que definen sus frías estepas y sus inmensos e implacables desiertos. Una dureza de la que nacen vistosas ciudades que parecen de cuento, con sus mezquitas y todo… Teñido por el color turquesa de los azulejos de las construcciones y las cúpulas de esas mismas mezquitas.

Y si en esta experiencia te dejas de hoteles y vives el Uzbekistán real que está de moda, mejor. Para ello deberás pasar una noche (solo la siesta no vale) en una yurta, una especie de tienda de campaña que no encontrarás en Decathlon. En realidad son pequeñas viviendas que usaban los antiguos pueblos nómadas de Asia Central para protegerse de las adversidades climatológicas del desierto. 

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