Por qué lo peta La Casa de Papel: una fórmula perfecta

*creditos imagen: Netflix

Por qué lo peta La Casa de Papel: una fórmula perfecta

Mientras se libra una vigorosa batalla en ese lugar donde todo el mundo es tan valiente y sabe tantísimo de todo llamado Twitter sobre lo buena o no que es La Casa de Papel, estaría bien fijarse en algunas de las cualidades de la serie y a partir de ahí el que quiera verla, que la vea. Porque a ver si ahora todo el mundo va a tener que ser un erudito amargado que bebe el café sin azúcar para sentirse moralmente superior que no encuentra una serie a su altura desde The Wire (yo, por ejemplo). 

Yo, particularmente, respeto tanto a los que la ven por la intriga de la trama como a quienes lo hacen por alegrarse la vista con Úrsula Corberó. Así que repasemos algunos motivos por los que ver la serie y de paso esgrimirlos cuando ese tuitero tan exclusivo estilo outsider de Pantomima Full te diga "no veo series, voy a la filmoteca". 

 1. Bella Ciao 

Pocos temas se han popularizado más a raíz de una serie que el famoso Bella Ciao que ha hecho La Casa de Papel ha hecho tan conocido como la calva de Cepeda de OT. Lo peor también ha venido de esa popularidad, ya que quien más y quien menos ha tenido que oír versiones reguetoneras de la canción en una disco que provocan convulsiones en cualquiera que no tenga el gusto musical y estético de Sergio Ramos. Para colmo, hemos sabido que es un himno italiano contra la intolerancia de los nazis, así que no necesitamos más para bancar el tema y de paso exigir duras sanciones contra todos esos garitos que osan ponerlo en versiones dignas de Bad Bunny. 

 2. Úrsula Corberó 

Puede parecer una razón un tanto superficial y, en efecto, lo es. La Corberó justifica ver cualquier cosa que echen por la tele, aunque sea el mayor bodrio del mundo estilo series españolas de Antena 3 y Telecinco. La Corberó corriendo, la Corberó saltando, la Corberó peleando, la Corberó en uniforme... Vamos, que ni un Madrid-Barça con Mourinho y Guardiola de nuevo te motivan tanto. 

 3. Los nombres 

Mentís si decís que no habéis fantaseado con qué nombre de ciudad os pegaría a vosotros. Ya, ya sé que muchos os querríais llamar Florencia o Seattle, pero la verdad es que si fantaseas con tener un nombre como el de una serie de ficción, es más probable que tengas cara de llamarte Albacete o Alcantarilla que, para los de la LOGSE, está en Murcia. 

4. Desafiar al poder 

Pues claro, si eres joven y no te llama el oponerte a las reglas establecidas, entonces es que eres un viejoven que seguro que va a los toros, bebe Soberano y se pone un poco de Varon Dandy antes de salir. Ver cómo intentan desvalijar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre mola, porque tú sigues sin entender que si esa gente es la que hace el dinero, por qué leches no le dan caña a la máquina y hacen mucho más para repartirlo entre todos.

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