Pastel de Belem y más: Lisboa es sin duda para ti

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Pastel de Belem y más: Lisboa es sin duda para ti

Un viaje a Lisboa puede convertirse en un fabuloso viaje gastronómico, un viaje a una de las capitales más turísticas de Europa y que nos pilla bien cerca desde España. 

La capital de Portugal tiene un montón de alicientes para hacer turismo, y entre ellos destacan algunos platos típicos que hay que saber encontrar y pedir para que la visita sea redonda. Pero ¿qué hay que comer en Lisboa? Por supuesto, hay que comenzar con los Pasteles de Belem, el postre típico de Portugal por antonomasia que servirá para acompañar el desayuno, el postre o la merienda. La verdad es que no necesitamos un momento del día especial para saborear este postre tradicional portugués

El pastel de Belém es uno de los emblemas de la cocina portuguesa, unas tortitas de crema, parecidos a los pasteles de nata, que cuentan con una receta secreta que tiene más de 200 años (y que la leyenda dice que solo conocen tres personas en el mundo). Los encontrarás en las pastelerías y cafeterías de toda la ciudad, pero el lugar ideal para tomarlos es en el barrio junto a la Torre de Belém que les da nombre o junto a los Jerónimos. Allí los puedes degustar recién hechos y, se supone, que saben mejor. 

Y junto al dulce típico, la comida salada por excelencia en Lisboa: el bacalao. La cantidad de variedades de cocinar el bacalao de los lisboetas es innumerable (bueno, aunque ellos si le ponen un número, 365, una variedad para cada día del año). Pero entre todas ellas, te recomendamos que no dejes de probar el pastel de bacalao, el bacalhau com natas (al horno desmenuzado con crema de leche y puré de patatas), bacalhau á bras (desmenuzado, con huevos y patatas fritas ralladas) o bacalhau á Lagareiro (al horno con cebollas, ajo, perejil y mucho aceite de oliva).

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Pero no todo es pescado en Lisboa, aunque es lo que más abunda lógicamente. También puedes pedir una Bifanas en cualquier restaurante, que es una especie de pan rústico relleno de carne de cerdo, o un Sandes, que es algo ligero para llevar, una especie de bocadillo con pan rústico relleno de jamón, de queso o ambos. 

Y si lo que quieres es algo de cuchara, en Lisboa son muy típicos también los arroces, como el delicioso arroz con pato. Y si quieres algo más contundente puedes atreverte con el cocido a la portuguesa, que lleva carne de vaca, pollo, cerdo y salchichas. Pero mi favorito es la Dobrada, un estofado exquisito hecho con el estómago de un buey relleno de legumbres. Y para empujarlo, un buen vino de Oporto (aunque estemos en Lisboa) o las dos famosas (y muy suaves) cervezas lisboetas: Sagres o Super Bock.   

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