Lo bonito y lo feo de hacerte microblading

*creditos imagen: Photo by Sharon McCutcheon on Unsplash

Lo bonito y lo feo de hacerte microblading

La culpa la tiene Cara Delevingne, esa maravilla andante que nos metió entre ceja y ceja (nunca mejor dicho), que necesitábamos unas cejas bien anchas y espesas para tener esa mirada tan woo! 

Atrás quedaron las pinzas, la cera, y todo tipo de métodos dolorosos para quitar los peletes de esa zona. No quites nada más, al revés, añade añade! Es la mejor manera de conseguir esas cejas con las que estás soñando. 

Las marcas se han puesto las pilas sacando miles de productos que dan volumen, color, fijación, textura y un largo etcétera de posibilidades a las cejas. Sin embargo, somos caprichosas y todo se nos queda corto. Queremos más, y sobre todo queremos que ese más nos dure, y mejor todavía, queremos no hacer nada para que eso ocurra. 

Microblading

Para conseguir ese objetivo, hay una opción estética de la que ya habrás oído hablar, el microblading. Es básicamente una técnica de maquillaje semipermanente, es decir, parecido a la micropigmentación, es decir: tatuaje semipermanente. Obviamente no se realiza igual, pero llamémoslo de una forma u otra, el concepto es el mismo. 

Con el microblading se pretende reconstruir la ceja, a base de rellenarlas pelo a pelo a través de pigmentos inyectados, creando así el efecto de volumen y espesor. El microblading es ya un must en estética, igual que lo son las manipedis o la depilación láser. Y no hay famosa (ni famoso) que se resista a enmarcar su rostro con unas buenas cejas bien diseñadas.

El proceso 

Para empezar hay que buscar como siempre un buen centro, y sobretodo un buen profesional en esta técnica. No pongas tus cejas en manos de cualquiera que se haya visto tres vídeos de Youtube. Piensa que si no lo hace bien, puedes arrepentirte de por vida. A veces lo barato sale caro. Así que no regatees en esto porque lógicamente no es una técnica barata. Los precios parten de los 150€ llegando a alcanzar los 450€. 

Una vez asumido que no saldremos de casa en 3 meses por falta de cash, nos ponemos en manos de nuestro nuevo y carísimo profesional. Este nos diseñará las cejas en función de nuestro rostro, para que estén en armonía con nuestra carita y nos deje lo más monas posible. 

Y ahora viene la parte que gusta menos, con una especie de bisturí formado por una media de 10 agujas (muy finas, tranqui), se va trabajando la ceja. El umbral de dolor lo tenemos todos diferente, pero en cualquier caso se compara con el efecto de las pinzas depilatorias. De todas formas en muchos casos pueden aplicarte una anestesia tópica. 

Y voilà, ya tienes tus cejotas! 

Precauciones del microblading 

No todo es bonito, ten en cuenta que el microblading no es igual que coger un lápiz y pintarte las cejas, así que ten en cuenta estos consejos. 

Primero, es recomendable que te hagan una prueba de alergia, para saber si podrás tolerar el pigmento. 

Segundo, cuenta con que una vez termine el proceso, el color de tus cejas será más oscuro y la zona quedará un poco inflamada (si te has hecho algún tatuaje sabes de lo que hablamos). 

Tercero, al final, en mayor o menor medida, es una herida, cuidado con piscinas, sudor o tocarte con las manos sucias, puede infectarse. El profesional te dará unos consejos sobre cómo cuidar o tratar la zona tras el tratamiento.        

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