El Madrid que muchos madrileños no conocen…

*creditos imagen: Imagen de Madrid. Fuente: Creative Commons.

El Madrid que muchos madrileños no conocen…

Puede que Madrid no tenga playa y que desde la Puerta de Alcalá no pueda verse cómo el sol se esconde allá donde el agua marca el horizonte. Pero ni falta que le hace. Porque Madrid es mucho Madrid. Quien se sale de la ruta habitual que marcan los mapas turísticos descubre una cara B de la capital de España tan curiosa como fascinante. Un plano alternativo que tan siquiera conocen muchos de los que viven en ella y llenan sus calles, madrileños de nacimiento o de adopción. Y estamos aquí para demostrártelo.

El ángel caído

En el cielo de Madrid, además de la fea boina de contaminación que corona la ciudad, se pueden ver otras cosas. La concentración máxima que requiere ir esquivando transeúntes para no acabar de morros sobre el suelo de la ciudad hace que pasen inadvertidas obras que se alzan en lo alto. Como el Accidente Aéreo, que tiene más que ver con un ángel caído que con una avioneta estampada.

Esta obra del artista Miguel Ángel Ruiz de más de 300 kilos se encuentra en la azotea del número 3 de la Calle Milaneses, casi haciendo esquina con la Calle Mayor. Como la Plaza Mayor y el Mercado de San Miguel (esos sí aparecen en las guías turísticas) están muy próximas a ella, son pocos los que conocen su existencia y reparan en ella. ¿Cuál es su forma? Esa, la de un ángel cabeza abajo que, al parecer, perdió el control de sus propias alas.

Palacio Longoria

Aunque no está abierto al público y no admite visitas guiadas merece la pena conocerlo. Sí, aunque sea desde fuera, porque su fachada es muy rebonita y porque tiene más años que el hilo negro. Con más de un siglo sobre sus cimientos, este palacio es hoy sede de la SGAE, también conocida como la Sociedad General de Autores y Editores de España. Esa es la opción que te queda para conocerlo: hazte una canción como Isa P y te presentas allí a registrarla.

Mercado de Motores

Cada primer fin de semana de cada mes se celebra en el Museo del Ferrocarril, en plena Calle Delicias, el conocido como Mercado de Motores, un mercadillo muy bohemio y tan llamativo como el del Rastro. En él se puede encontrar de todo: desde muebles antiguos, joyas o ropa hasta espectáculos callejeros improvisados. Esencia urbana de la ciudad de Madrid que no encontrarás si no te adentras en ella. 

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