1.200 pavazos para la cirugía estética de un gato, ¿estamos locos o qué?

*creditos imagen: Imagen de un gato / CREATIVE COMMONS

1.200 pavazos para la cirugía estética de un gato, ¿estamos locos o qué?

Pirada de olla a la vista, repito: ¡¡¡PIRADA DE OLLA A LA VISTA!!! 1.200 euros para la cirugía estética de un gato. 1.200. Euros. Cirugía. Estética. Gato. Por si no quedaba del todo claro. Eso es lo que se ha gastado una mujer de nacionalidad china en hacer, según ella, menos feo a su felino.

Para que te hagas una idea: eso es más de lo que cuesta un alquiler en el centro de Madrid capital; el precio de unas zapatillas de la marca de lujo Louis Vuitton; el doble del precio de un ordenador portátil estándar; y, definitivamente, el sueldo que no ganan muchas personas en un mes de trabajo.

Ha sido la prensa británica la que se ha hecho eco de una noticia que ha tenido lugar en Jiangsu, que en los mapas (e imaginamos que también en la realidad) está al este de China. Al parecer la buena señora no estaba del todo satisfecha con la forma de los ojos de su gato y optó por someterlo a una operación para poner fin al drama. Por supuesto, el drama de ella, no del felino.

Así, 1.200 euros tuvieron la culpa de que los cirujanos veterinarios le pusieran doble párpado al animal. Al parecer, existe la creencia asiática de que tener párpados dobles hace que los ojos parezcan más grandes y son signos inequívocos de belleza. Eso que se lo digan al gato. 

Consiste en hacer un corte quirúrgico en cada uno de los dos párpados y añadir un pliegue extra al que se traía de fábrica. Un dos por uno que ya tiene contenta a la dueña del felino. O no. Porque su derroche de ingenio a la hora de plantear una cirugía plástica para su propio gato ha desatado la polémica, no por friki, sino por maltratadora de animales.

Han sido muchas las voces críticas que se han alzado al ver la noticia a través de la televisión china y de los diarios británicos. Entre ellas veterinarios, que consideran una frivolidad el hecho de someter a una mascota a una operación, con los riesgos que conlleva y el proceso de recuperación, solo porque su dueña o dueño considere que es feo.

Desde aquí deseamos al gatete una pronta recuperación. Y a su dueña una cita con un profesional cualificado. 

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